IV Edición del Concierto benéfico ¨Música para escuchar, música para cuidar¨

Desde el Apa de Retamar, queremos hacer partícipes a todas las familias del colegio, de un evento familiar en el que podrán participar jóvenes y niños.

Se trata del nuevo concierto benéfico organizado por la Fundación Vianorte-Laguna, con la que Retamar tiene convenio, y por tanto gran unión.

Reserva ya tu entrada

*Las entradas podrán recogerse en la sede de la Fundación Vianorte-Laguna desde el día 1 de febrero o en el Colegio de Médicos a partir de 1 hora antes de dar comienzo el concierto.

 

«Eras el más listo y fuerte del mundo, pero ya no»

Desde el Apa del Colegio Retamar queremos compartir un artículo interesante del periódico ABC sobre los piropos a nuestros hijos.

«Eres el más listo del mundo», «no hay nadie tan guapo como tú», «eres el más fuerte», «nunca he visto a nadie que juegue mejor al fútbol»… ¿Quién no ha dicho alguna vez frases como estas a sus hijos? Normalmente estas reacciones se producen como resultado del orgullo que nos produce ver los logros de nuestros pequeños y, por otra parte, para animarle, motivarle y hacer que su autoestima crezca. Pero, ¡cuidado! Estos elogios deben tener fecha de caducidad.

Lógicamente el niño se siente encantado de escuchar que es el mejor. Su autoestima crece como la espuma, pero si esta actitud la mantenemos los padres más de lo debido, es muy probable que el niño se sienta por encima de los demás, y se convierta en un ser arrogante y narcisista en un futuro no muy lejano.

A partir de los 5 ó 6 años hay que desmontar el «yo grandioso» de los niños

Según Teresa Rosillo, psicóloga infantil y socia de Pericial Psicológica, sobre los cinco o seis años, en función de la maduración del menor, se debe ir poco a poco, evitando este tipo de comentarios para desmontar el «yo grandioso». Además, no hay que olvidar que se irá dando cuenta de que no es verdad que sea el mejor en todo «por lo que hay que hacerle ver la realidad, a través de la observación, la palabra y los juegos: “mira cómo corre tu amiguito; el es muy rápido, ¿verdad?”, “no importa que hoy no hayas ganado al parchís, no se puede ganar siempre, otro día seguro que ganas tú”. Siempre hay que hablarle de forma amistosa y estar dispuesto a calmarle si insiste en que él es el mejor, o se niega a perder en un juego. Hay que hacerle entender que se puede ser el segundo,el tercero…, o no estar entre los primeros».

Cuando muestre su enfado hay que dejar que se exprese y manifieste toda su rabia y así podremos aprovehar para evaluar su conducta globalmente y mostrarle sus fallos, pero también sus aciertos. «Por el contrario —explica Teresa Rosillo—, si le decimos que todo en él es magnífico, en el momento que tenga un fallo, y descubra que no es perfecto, se sentirá muy mal y se criticará sin límites».

No obstante, los padres son un modelo a seguir y si el padre se muestra como un narcisista, el hijo tiene muchas probabilidades de serlo también. Es una actitud más constructiva la que muestran aquellos padres que muestran sus errores, que las cosas cuestan y que equivocarse sirve para aprender a no equivocarse.

Los niños narcisitas o con una autoestima muy elevada y, por tanto nada sana, se considerarán por encima del resto de compañeros. Si no lo es necesitará llamar la atención, de cualquier manera, para conseguirlo. Son, además, incapaces de ponerse en el lugar del otro, piensan que todo lo que se dice es en relación a ellos, están todo el tiempo preocupados para que nadie vea que comete un fallo, muestran una autoestima exagerada —«pues yo», «pues a mí»…—, lo que, en muchas ocasiones, provoca el rechazo de los demás a estar con ellos.

Autoestima alta, pero sana

Por eso, depende mucho de los padres, que los hijos tengan unaautoestima elevada, pero sana. «Un niño con la autoestima alta será una persona asertiva —asegura Mónica Manrique, psicoterapeuta, formadora y divulgadora—. Buscará la manera de cooperar en lugar de competir para encontrar la forma de conseguir sus objetivos sin dejarse llevar por las emociones del momento, es capaz de expresar de forma clara y concreta sus deseos o necesidades siendo siempre respetuoso con los demás. Y también sabe empatizar (ponerse en el lugar del otro), hacer críticas sin ofender y también recibirlas, decir no, afrontar la hostilidad del otro sin “entrar al trapo”, y ser capaz de identificar sus emociones y expresarlas. También podríamos decir que se trata de una persona con inteligencia emocional».

En consecuencia, las personas asertivas tienen una alta autoestima, suelen conseguir sus objetivos y resuelven conflictos de manera adecuada. Por otro lado, resultan atractivos a los demás y consiguen tener y mantener relaciones profundas y duraderas. No mostrarán una actitud altiva puesto que no entienden el mundo en términos de dominio–sumisión.

En el matrimonio y en el noviazgo: “Amor del bueno”

Compartimos un vídeo que debemos ver atentamente. Impactante por la importancia de los temas que hablan.

Se trata de Jason Evert y Crystalline Padilla, una pareja de novios que hablan de Amor y Sexualidad a gente joven, dando las claves para que el noviazgo acabe en un matrimonio feliz.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=In2ZccckIy4[/youtube]

Generosidad

Queremos compartir un breve texto publicado en Lafamilia.info que trata la generosidad en los hogares. Unas buenas indicaciones para trabajarla en familia.

Es notorio como algunos niños y jóvenes les cuesta vivir el valor de la generosidad, tal vez por el mundo egocéntrico que los padres y familia han creado a su alrededor. Son generaciones que están siendo educadas bajo estructuras laxas, con pocos límites, sin autoridad; de ahí su comportamiento egoísta, pues olvidan que hay todo un entorno que le rodea. Es la generosidad un valor a reforzar en la formación de las nuevas generaciones.

Ser generosos es darse a los demás de forma desinteresada; es brindar lo que el otro necesita, no lo que nos sobra, y debe darse en el momento oportuno, lo que puede significar esfuerzo y hasta sacrificio. La generosidad brinda paz, alegría y nutre el espíritu, tanto propio como el de los otros.

Misión exclusiva de los padres

El autor Francisco Gras en uno de sus artículos, habla sobre esta virtud humana y el papel de los padres en esta importante misión: “Los padres deben motivar a los hijos hacia la generosidad, explicándoles situaciones donde podrían ellos mismos ejercer voluntariamente, la generosidad con su dinero, tiempo, juguetes, ropa, libros, posibilidades de perdón, ayuda, cariño, buenos tratos, etc. Encauzándoles para que actúen con su iniciativa personal, en ayudar a los demás.”

Pero poco o nada servirá la cátedra si los hijos no ven ejemplos reales en su hogar. Por eso como primera instancia, los padres deben demostrar ellos mismos la vivencia de la generosidad, para luego poder transmitirla a los hijos. Estas son 10 maneras de promover esta virtud en casa:

1. Hacer constantemente una revisión de las cosas de cada miembro de la familia para ver qué puede dar a los demás, compartiendo lo que le sirve y le gusta, no únicamente lo que le sobra. Acostumbrarse a tener solamente lo necesario.

2. Reconocer y animar a los miembros de la familia a que tengan un acto de servicio o generosidad, fomentando acciones de servicio voluntarias, sin que nadie lo tenga que pedir. Evitar a toda costa burlas o bromas que inhiban esta actitud.

3. Practicar la moderación y la sencillez, hay que educar en el ser y no en el tener.

4. Dar prioridad a las necesidades de los otros. Vivir la generosidad significa renunciar a nuestros deseos, gustos y caprichos para darle prioridad a otras personas.

5. Ser hospitalarios. Recibir con gusto y alegría a los amigos y visitantes atendiéndoles y haciendo que se sientan bien.

6. Velar por las necesidades de los que están cerca: personal de servicio, amigos, vecinos, familiares, compañeros, etc.

7. Dar siempre lo mejor de cada uno. Sonreír, ser amables, practicar las buenas maneras.

8. Escuchar y enseñar a los hijos a escuchar, ya que esto es dar nuestro tiempo, atención y dedicación a quien quiere compartir con nosotros.

9. Agradecer en familia todos los dones que se han recibido de manera gratuita. Valorarlos y atender a los que no tienen tanto como nosotros. Evitar a toda costa quejarnos por lo que no tenemos.

10. Nadie es el centro, todos somos importantes. Se maleduca convirtiendo a los hijos en el centro de atención, permitiendo que hagan todo lo que quieran y tomando decisiones que deberían estar a cargo de los padres. Esta es una actitud que motiva a las personas a volverse egoístas.

Caprichos, antojos y juguetes en Navidad

Interesante artículo recogido en LaFamilia.info sobre el comportamiento de niños ante la abalancha de juguetes y estímulos hacia ellos. A los padres nos vendría bien leerlo:

Las pataletas y caprichos de los niños en época de Navidad pueden ser más comunes de lo normal, debido al ambiente consumista que lamentablemente ahoga estas fechas. ¿Qué hacer como padres?

Educar en la voluntad

Es normal que los niños se deslumbren ante los flamantes juguetes, son bastante atractivos para su pequeños ojos, también es normal que quieran tenerlos todos y que en medio de la tienda hagan una vergonzosa “pataleta”; al fin y al cabo son niños que están en formación y son los padres quienes deben enseñarles a manejar los deseos y formarlos en la voluntad.

Educar en el anhelo es educar en la voluntad, en el autocontrol, en el autodominio. Es importante enseñarles la austeridad, el valor del trabajo, el esfuerzo que tienen que hacer los padres para conseguir el dinero, por eso hay que ser coherentes y regalarles con moderación.

Aunque se tengan los recursos económicos, no todo se les puede dar a los hijos, ellos deben aprender la realidad de la vida: para obtener algo se requiere esfuerzo y trabajo, las cosas no llegan a las manos por arte de magia.

Aprender a decir “no”

Sabemos que como padres les queremos dar lo mejor a nuestros hijos, y quizá darles lo que nosotros nunca pudimos tener, sin embargo, en vez de hacerles un regalo les estamos haciendo un daño. Si de pequeños los padres les damos todo y les hacemos todo, cuando crezcan pensarán que el mundo se tiene que comportar como sus padres lo hicieron cuando eran pequeños.

Es muy constructivo decirles que NO a los hijos de vez en cuando u ojalá algo seguido. Decirles que no les podemos comprar ese juguete, que ya tienen muchos, que valoren los que tienen, que apenas alcanzan a jugar con esos, que miren la cantidad de niños que ni siquiera tienen uno de ellos, que papá y mamá no tienen dinero, que un buen comportamiento en la escuela quizá logre adquirir ese anhelado juguete; son algunos ejemplos.

Los niños que son educados con moderación en los elementos materiales, cuando sean adultos serán personas desprendidas, libres, valorarán las personas y no sus cosas, apreciarán el esfuerzo, harán un buen uso del dinero, tendrán buenas relaciones laborales, serán más tolerantes al fracaso, enfrentarán mejor una situación económica difícil, entre muchos otros beneficios.

Plan de acción

Saquemos provecho de la Navidad para educar, entre otras cosas, en el dominio de los deseos y el compartir con los demás, e aquí algunas estrategias prácticas:

  • Cuando el niño tiene entre 5 y 6 años, es importante que se le comience a enseñar el manejo del dinero; un uso adecuado y cauteloso.
  • Estar en contacto con personas de pocos recursos, para que valore lo que tiene y comparta con los más necesitados. Este siempre será el mejor ejercicio para educar en la solidaridad.
  • Compartir con amiguitos, primos, compañeros, etc. Invitarlos a casa a jugar con los juguetes de él. De esta forma aprenderá el desprendimiento y la generosidad.
  • Cada que llegue un juguete nuevo a casa, deberá salir uno más viejito para un niño que lo necesite. Así por ejemplo después de Navidad, pueden seleccionar junto con el niño, los juguetes que él desea obsequiar.
  • Enseñarles a los pequeños que compartir nos hace felices, pues de nada sirve tener muchos juguetes y no tener con quien jugar.
  • Se le debe exigir al hijo el buen trato a los juguetes, explicarle el esfuerzo que papá y mamá tuvieron que hacer para podérselo regalar, y por eso es importante que lo cuiden y no lo pierdan.