Viaje del Papa a Chipre
5 Junio 2010
Este es un viaje muy importante en el pontificado de Benedicto XVI: la comunidad católica es muy pequeña, pero está en juego la cuestión de la unidad de los cristianos. Recogemos la crónica del VIS (Vatican Information Service)
Benedicto XVI, el primer pontífice que visita Chipre, aterrizó esta mañana a las 14,00 (hora local) en el aeropuerto de Paphos, dando inicio a su decimosexto viaje apostólico. A su llegada fue recibido por el presidente chipriota, Demetris Christofias y por su esposa.
Acogieron también al Santo Padre el nuncio apostólico en Chipre, arzobispo Antonio Franco, el arzobispo Joseph Soueif, de Chipre de los Maronitas, Su Beatitud Fouad Twal, patriarca de Jerusalén de los Latinos, padre Pierbattista Pizzaballa, Custodio de Tierra Santa y Su Beatitud Crisóstomos II, arzobispo ortodoxo de Chipre.
El Santo Padre llegó a las 15,15 (hora de Chipre) a la iglesia de Agia Kiriaki Chrysopolitissa (Santa Ciriaca Chrysopolitissa), lugar de culto ortodoxo abierto desde 1987 a los católicos y anglicanos por voluntad del entonces obispo ortodoxo de Paphos y actual arzobispo de Chipre, Su Beatitud Chrisóstomos II. La iglesia se asoma a unas ruinas donde se encuentran los restos de la basílica paleocristiana del siglo IV y muy cerca la “Columna de San Pablo”, objeto de devoción popular y ligada a la estancia del Apóstol de las Gentes en la isla
A su llegada, el Papa fue recibido por el párroco de la comunidad latina y después de rezar unos minutos en silencio en el templo, salió por la antigua puerta central para saludar a los fieles reunidos en la zona arqueológica. El arzobispo ortodoxo de Chipre, Su Beatitud Crisóstomos II, saludó a Benedicto XVI y después de la lectura del relato del primer viaje de San Bernabé y San Pablo a la isla, el pontífice pronunció un discurso:
Desde este lugar, dijo el Papa, “el mensaje del Evangelio comenzó a extenderse por todo el Imperio y la Iglesia fundada sobre la predicación apostólica, fue capaz de plantar raíces en todo el mundo entonces conocido”.
Por eso, “la Iglesia de Chipre puede sentirse legítimamente orgullosa de sus lazos directos con la predicación de Pablo, Bernabé y Marcos y de la comunión en la fe apostólica, que la une a todas las iglesias que tienen la misma regla de fe. Esta es la comunión real, aunque imperfecta, que ya nos une y nos impulsa a superar nuestras divisiones y luchar para restaurar la plena unidad visible que el Señor desea para todos sus seguidores”.
“La comunión eclesial en la fe apostólica es a la vez un don y una llamada a la misión”, subrayó el Papa. Por eso, todos los cristianos deben dar “testimonio profético del Señor resucitado y de su Evangelio de reconciliación, misericordia y paz. En este contexto, la Asamblea Especial para Oriente Medio del Sínodo de los Obispos (…) reflexionará sobre el papel vital de los cristianos en la región, los animará en su testimonio del Evangelio y los ayudará a fomentar un mayor diálogo y cooperación entre los cristianos en la región. Es significativo que los trabajos del Sínodo se enriquezcan con la presencia de delegados fraternos de otras Iglesias y comunidades cristianas de la zona, como un signo de compromiso compartido al servicio de la Palabra de Dios y de nuestra apertura a la fuerza de su gracia que reconcilia”.
La unidad de todos los discípulos de Cristo, prosiguió el pontífice, “es un don que se implora al Padre, con la esperanza de que refuerce el testimonio del Evangelio en el mundo de hoy. (…) Hace cien años, durante la Conferencia Misionera de Edimburgo, la aguda conciencia de que las divisiones entre los cristianos eran un obstáculo para la difusión del Evangelio dio origen al movimiento ecuménico moderno. Hoy debemos estar agradecidos al Señor, que, a través de su Espíritu, nos ha llevado especialmente en las últimas décadas a redescubrir la rica herencia apostólica compartida por Oriente y Occidente y, mediante un diálogo paciente y sincero, a encontrar los caminos para acercarnos unos a otros, superando las controversias del pasado y mirando hacia un futuro mejor”.
“La Iglesia de Chipre, que ha demostrado ser un puente entre Oriente y Occidente, ha contribuido mucho a este proceso de reconciliación. El camino que lleva a la meta de la plena comunión no estará, ciertamente, exento de dificultades, pero la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa de Chipre se han comprometido a avanzar en el camino del diálogo y la cooperación fraterna”.
“¡Que el Espíritu Santo ilumine nuestras mentes y fortalezca nuestra decisión, para que juntos podamos llevar el mensaje de salvación a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, que tienen sed de esa verdad que lleva a la auténtica libertad y a la salvación, esa verdad, cuyo nombre es Jesucristo! “, finalizó el Santo Padre.
Después de rezar el Padrenuestro y escuchar un canto bizantino, el Papa volvió a entrar en la iglesia y bendijo una placa que se colocará en una nueva residencia de ancianos realizada por la comunidad católica de Chipre. Desde allí se desplazó en automóvil a Nicosia, capital de la isla.
El Papa está en Fátima
12 Mayo 2010

El viaje del Papa a Fátima no es un viaje más. Quizá sea el VIAJE de Benedicto XVI. Y eso que ha hecho viajes muy claves: Israel, Auschwitz, USA, África, España, Alemania, Australia…
En éste, va a la tierra de María. Va en un momento delicado para la vida de la Iglesia (y del mundo, no lo olvidemos). Va en un año sacerdotal, cuando el sacerdocio se está purificando…
El Papa ha dicho en el encuentro con los periodistas que volaban con él a Portugal que se sigue cumpliendo parte del tercer secreto de Fátima: ese personaje de blanco que sufre es hoy Benedicto XVI que sufre en un silencio atronador por los pecados de los hombres de Iglesia, que sufre por el ataque a la Iglesia y a Dios (no podemos dejar de pensar que es un ataque en toda regla: la pederastia les da igual…). Y señala que serán todos los Papas hasta el fin del mundo. La tercera respuesta es impresionante. Está en italiano, pero se comprende bien:
“la gran persecución que sufre la Iglesia no viene de fuera sino que nace del pecado en la Iglesia y la Iglesia por tanto tiene una necesidad profunda de volver a aprender la penitencia, de aceptar la purificación, de aprender por una parte el perdón, pero también de otra, la necesidad de la justicia. El perdón no sustituye la justicia. En un palabra, debemos volver a aprender algo esencial: la conversión, la oración, la penitencia y las virtudes teologales”
Hay que rezar para no dejar solo al Papa. Os animamos a seguir el viaje del Papa: se puede seguir aquí, casi día a día.

El artículo publicado por Joaquín Navarro-Valls en el diario la Repubblica (”Il Papa e lo scandalo della pedofilia” 01-04-10, pag. 35) ha suscitado gran interés en Italia y lo mismo su traducción en inglés (National Catholic Register: Navarro-Valls on the Abuse Crisis), en Estados Unidos.
Y ante este amplísimo fenómeno del que se desconocen las fronteras, la profundidad y las repercusiones sociales, politicas y culturales, resulta que la actitud de la Iglesia sigue siendo la de la única institución que se ha tomado la cosa en serio.
Ofrecemos a continuación un breve resumen del artículo realizado por Juan José Gracía Noblejas.
En las dos últimas semanas los medios han llenado el espacio público con la dolorosa y destructiva realidad de los casos criminales de pedofilia.
La acusación se ha ido levantando progresivamente como consecuencia de una serie de revelaciones provenientes de diversos países europeos, tocantes a casos de abusos sexuales perpetrados a menores por parte de sacerdotes. Leyendo las informaciones parece incluso que se trate de un “scoop” gigantesco, y que ahora –gracias a estas geniales revelaciones- esté emergiendo un sotobosque podrido en el seno de la Iglesia católica.
Ciertamente, en Austria, en Alemania y en Irlanda, como en casi todos los países en los que hay una presencia consistente de escuelas y organizaciones educativas eclesiásticas, ha habido fenómenos criminales graves de violaciones de la dignidad de la infancia. El hecho es conocido. Y no es casualidad que en el Vía Crucis de 2005, el entonces cardenal Joseph Ratzinger no usara medias palabras cuando revelaba con disgusto: «!Cuánta suciedad hay en la Iglesia! Incluso entre quienes, en el sacerdocio, deberían pertenecer completamente a Jesús. ¡Cuánta soberbia! ¡Cuánta autosuficiencia!». Quizá lo hemos olvidado. Por tanto, se puede sin temor a un desmentido revelar que el problema existe en la Iglesia, es conocido por la Iglesia, y ha sido y será más adelante afrontado con decisión por parte de la misma Iglesia en el futuro.
Con todo, vamos a intentar reflexionar por un momento sobre la manifestación de la pedofilia en sí misma. Desde mi experiencia como médico puedo evidenciar algunos datos importantes, útiles para entender la gravedad y la difusión del problema.
Las estadísticas más acreditadas son elocuentes. Certifican que 1 chica de cada 3 ha sufrido abusos sexuales, y que 1 chico de cada 5 ha sido objeto de actos de violencia. El hecho verdaderamente inquietante, divulgado no sólo en las publicaciones científicas sino incluso en la CNN, nos dice que el porcentaje de quienes –según una muestra representativa de la población- han molestado sexualmente a un niño se mueve entre el 1 y el 5%. Es decir, una cifra impresionante.
Los actos de pedofilia han sido llevados a cabo por parte de los padres o de parientes cercanos. Hermanos, hermanas, madres, “canguros” o tíos, son los abusadores más comunes de los niños. Según el departamento de Justicia estadounidense casi todos los pedófilos acusados por la policía eran varones en un 90% de los casos. Según Diana Russell, el 90% de los abusos sexuales se lleva a cabo por personas que tienen conocimiento directo de las pequeñas víctimas, y permanecen dentro de la complicidad familiar.
Un aspecto destacado, por desgracia, es que en el 60% de los casos de violencia, quienes la sufren tienen menos de 12 años, y en la inmensa mayoría de los casos los abusadores son personas de sexo masculino y con parentesco de sangre con las víctimas.
Estas estadísticas muestran, por tanto, un cuadro claro y más bien amplio de la práctica de la violencia sobre la infancia. Teniendo en cuenta que estos datos se refieren únicamente a los hechos denunciados, patentes o de todos modos conocidos, podemos fácilmente imaginar la magnitud del dramatismo que se esconde tras esta realidad, aún más difundida en países que por razones culturales no consideran nítidamente que esta violencia sea una obscenidad aberrante.
Con esto, dirigir la atención exclusivamente sobre quienes de modo evidente pueden inscribirse en la categoría general de abusadores sexuales, siendo sin embargo sacerdotes, puede ser verdaderamente una desviación del asunto. En este caso, en efecto, el porcentaje desciende hasta convertirse en un fenómeno estadísticamente mínimo.
Cierto que nada podrá apartar los sentimientos y la vergüenza que se siente ante estas revelaciones recientes referidas a la Iglesia, incluso aunque se refieran a hechos sucedidos hace decenios y probablemente cubiertos con gravísimas formas de complicidad. Podemos estar seguros, partiendo de la carta pastoral a Irlanda, de la semana pasada, de que Benedicto XVI tomará todas las medidas que serán necesarias para expeler a los culpables y juzgarlos sobre los crímenes reales cometidos por las personas implicadas.
¿Por qué no debería hacerlo? ¿Qué utilidad tendría eso?
De todos modos, evitemos caer en la trampa de la hipocresía, sobre todo al estilo de la puesta recientemente en escena por el New York Times al referir el caso del reverendo Murphy. Porque ahí, la autora del artículo no valora, ni saca consecuencias, ni señala con relieve adecuado, el hecho de que la policía –que había recibido denuncias al respecto- lo había dejado libre como inocente.
¿Hay algún Estado que ha hecho una investigación en profundidad sobre este tremendo fenómeno, tomando medidas claras y explícitas –incluso preventivas- contra los abusos de pedofilia que hay entre los propios ciudadanos, en las familias, o en las instituciones educativas públicas? ¿Qué otra confesión religiosa se ha movido para desemboscar, denunciar y asumir públicamente el problema, sacándolo a la luz y persiguiéndolo explícitamente?
Evitemos, sobre todo, la insinceridad: la de concentrarnos sobre el limitado número de casos de pedofilia verificados en la Iglesia católica, sin abrir en cambio los ojos ante el drama de la infancia violada y abusada demasiado a menudo y por todas partes, pero sin escándalos.
Si deseamos combatir los delitos sexuales sobre los menores, al menos en nuestras sociedades democráticas, entonces debemos evitar ensuciarnos la conciencia, mirando exclusivamente hacia donde el fenómeno se produce con gravedad moral quizá incluso mayor, pero en medida ciertamente menor.
Antes de poder juzgar a quien hace algo, se debería tener los redaños y la honestidad de reconocer que no se está haciendo lo suficiente. Y procurar hacer algo semejante a lo que está haciendo el Papa. Si no es así, sería mejor dejar de hablar de pedofilia y comenzar a discutir acerca de la fobia furibunda desencadenada contra la Iglesia católica. Esta última acción, en efecto, parece hecha con gran habilidad y con escrúpulo meticuloso en la investigación, y –sin embargo- con evidente mala fe.
Fuente: Scriptorg
El Papa escribe a los jóvenes
26 Marzo 2010

El Papa ha escrito a los jóvenes un mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud de 2010. Se puede leer el mensaje aquí.
Para descubrir el proyecto de vida que realmente os puede hacer felices, poneos a la escucha de Dios, que tiene un designio de amor para cada uno de vosotros. Decidle con confianza: «Señor, ¿cuál es tu designio de Creador y de Padre sobre mi vida? ¿Cuál es tu voluntad? Yo deseo cumplirla». Tened la seguridad de que os responderá. ¡No tengáis miedo de su respuesta! «Dios es mayor que nuestra conciencia y lo sabe todo» (1Jn 3,20).
Siguiendo el ejemplo de tantos discípulos de Cristo, también vosotros, queridos amigos, acoged con alegría la invitación al seguimiento, para vivir intensamente y con fruto en este mundo. En efecto, con el bautismo, Él llama a cada uno a seguirle con acciones concretas, a amarlo sobre todas las cosas y a servirle en los hermanos. El joven rico, desgraciadamente, no acogió la invitación de Jesús y se fue triste. No tuvo el valor de desprenderse de los bienes materiales para encontrar el bien más grande que le ofrecía Jesús.
La tristeza del joven rico del evangelio es la que nace en el corazón de cada uno cuando no se tiene el valor de seguir a Cristo, de tomar la opción justa. ¡Pero nunca es demasiado tarde para responderle!
Una entrevista interesante y clarificadora
17 Marzo 2010

Ahora que está en los medios de comunicación la noticia sobre los problemas de la Iglesia en Alemania, Austria y Holanda, nos parece interesante señalaros una entrevista al Promotor de Justicia de la Congregación para la Doctrina de la Fe (es decir, el que lleva todos los casos de abusos sexuales cometidos por personas de la Iglesia). Clarifica sobremanera cómo están las cosas y cuánto hay de extremismo en las noticias que se publican, aun siendo un grave pecado por el que hay que rezar mucho.
“En los últimos nueve años (2001-2010) hemos analizado las acusaciones relativas a unos 3000 casos de sacerdotes diocesanos y religiosos concernientes a delitos cometidos en los últimos cincuenta años“.
Se puede ver aquí.
Lo que el Papa dice ante las catástrofes
11 Marzo 2010
El Papa habló el domingo pasado desde la ventana de su apartamento y explicó el pasaje evangélico en que Jesús es interpelado
acerca de algunos hechos luctuosos: el asesinato dentro del templo de
algunos galileos por orden de Pilatos y la caída de una torre sobre algunos
viandantes.
“Frente a la fácil conclusión de considerar el mal como efecto
del castigo divino -afirmó el pontífice- Jesús proclama la inocencia de Dios, que es bueno y no quiere el mal y, advierte que no hay que pensar que las desgracias son un efecto inmediato de las culpas personales de los que las padecen”.
Cuando Cristo responde a los que le interrogan: “¿Creéis que aquellos
galileos eran más pecadores que los demás galileos por haber padecido esa
desgracia? No, pero si no os convertís, pereceréis todos de la misma
manera”, invita a interpretar diversamente esos hechos, “colocándolos en la perspectiva de la conversión: las desgracias, los lutos, no deben suscitar en nosotros la curiosidad o la búsqueda de presuntos culpables, sino representar ocasiones para reflexionar, para vencer la ilusión de poder vivir sin Dios y para reforzar, con la ayuda del Señor, el compromiso de cambiar de vida”, observó el Santo Padre
“La posibilidad de conversión exige que aprendamos a leer los
acontecimientos con la perspectiva de la fe. (…) En presencia de
sufrimientos y lutos, la sabiduría verdadera es interrogarse sobre la precariedad de la existencia y leer la historia humana con los ojos de Dios que, queriendo solo lo mejor para sus hijos, por el proyecto indescifrable de su amor, permite a veces que el dolor nos ponga a prueba para llevarnos a un bien más grande”, concluyó.
La TAC se mueve
9 Marzo 2010

Como se sabe, una de las intenciones del Papa que más están en su corazón es el Ecumenismo: en esa dirección están las negociaciones con la Fraternidad San Pío X y con los Anglicanos más cercanos al catolicismo.
Parece que la TAC (Traditional Anglican Communion) está acelerando los pasos para volver a Roma.
Aquí un comunicado (es una traducción italiana del comunicado inglés).
El original se puede ver aquí.
Puede ser una intención para rezar en los próximos meses.