Mes de mayo
4 Mayo 2010
Un gran vídeo sobre el mes de mayo.
Le hará pensar.
El mes de mayo siempre es especial en el colegio, ya que todos los alumnos y sus familias ponen mucho de su parte en el cariño a la Virgen.
Son días de romerías, de flores a la Virgen. La 1ª Comunión para los alumnos de 3º de EP: uno de los días más importantes de su vida…
El lunes 26 tenemos la Confirmación de 3º ESO
23 Abril 2010

Este lunes, a las 19:00 tendrá lugar la Confirmación de los alumnos de 3º de ESO.
Vendrá a impartirla el Cardenal Rouco.
Como otros años, el coro del Colegio cantará para hacer la ceremonia más rica.
Es un día importante para los alumnos que la reciben, pero también para todo el Colegio, ya que la llegada del Espíritu Santo siempre es rica en frutos.
Añadimos algunos recursos para prepararnos para esta fecha tan importante.
En este enlace hay una selección de textos de San Josemaría sobre el Espíritu Santo.
Oración al Espíritu Santo
“¡Ven, oh Santo Espíritu!: ilumina mi entendimiento, para conocer tus mandatos: fortalece mi corazón contra las insidias del enemigo: inflama mi voluntad… He oído tu voz, y no quiero endurecerme y resistir, diciendo: después…, mañana. Nunc coepi! ¡Ahora!, no vaya a ser que el mañana me falte.
¡Oh, Espíritu de verdad y de sabiduría, Espíritu de entendimiento y de consejo, Espíritu de gozo y de paz!: quiero lo que quieras, quiero porque quieres, quiero como quieras, quiero cuando quieras….”
(Oración compuesta por San Josemaría en abril de 1934)
“Ure igne Sancti Spiritus!”
Carta del Prelado del Opus Dei en ABC
20 Abril 2010

Publica hoy ABC, en su tercera página una carta del Prelado del Opus Dei, monseñor Javier Echevarria sobre el aniversario que vivimos ayer: la elección del Papa.
Y lo hace precisamente hoy, decimosexto aniversario de su elección y nombramiento como Prelado del Opus Dei.
Unas palabras, entre otras muchas, puede ser éstas:
Entre los motivos de reconocimiento a Benedicto XVI, quisiera resaltar su acción constante por dar a conocer al Dios cercano.
Aniversario de la elección del Papa
19 Abril 2010

Éstas son unas palabras excepcionales que el Papa pronunció pocos días después de ser elegido, ante un reducido grupo de peregrinos alemanes:
”Quiero deciros algo del cónclave, sin violar el secreto. Nunca pensé en ser elegido Papa, ni hice nada para que así fuese. Cuando, lentamente, el desarrollo de las votaciones me permitió comprender que, por decirlo así, la ‘guillotina’ caería sobre mí, me quedé desconcertado. Creía que había realizado ya la obra de toda una vida y que podía esperar terminar tranquilamente mis días. Con profunda convicción dije al Señor: ¡no me hagas esto! Tienes personas más jóvenes y mejores, que pueden afrontar esta gran tarea con un entusiasmo y una fuerza totalmente diferentes. Pero me impactó mucho una breve nota que me escribió un hermano del Colegio Cardenalicio. Me recordaba que durante la Misa por Juan Pablo II yo había centrado la homilía en la palabra del Evangelio que el Señor dirigió a Pedro a orillas del lago de Genesaret: ¡Sígueme! Yo había explicado cómo Karol Wojtyla había recibido siempre de nuevo esta llamada del Señor y continuamente había debido renunciar a muchas cosas, limitándose a decir: Sí, te sigo, aunque me lleves a donde no quisiera. Ese hermano cardenal me escribía en su nota: “Si el Señor te dijera ahora ’sígueme’, acuérdate de lo que predicaste. No lo rechaces. Sé obediente, como describiste al gran Papa, que ha vuelto a la casa del Padre”. Esto me llegó al corazón. Los caminos del Señor no son cómodos, pero tampoco hemos sido creados para la comodidad, sino para cosas grandes, para el bien. Así, al final, no me quedó otra opción que decir que sí. Confío en el Señor, y confío en vosotros, queridos amigos. Como os dije ayer, un cristiano jamás está solo.”
En el cumpleaños del Papa
15 Abril 2010

El Papa cumple 83 años. Son años, y más para estar al frente de la Iglesia. Por eso hay que rezar especialmente por él.
Está sosteniendo la Barca de Pedro con todas sus fuerzas, que son las de Dios.
Por eso, la Iglesia lleva 2000 años y seguirá para siempre. Si no, no se entiende que una persona que en condiciones normales llevaría una vida retirada y tranquila esté llevando el peso de la Iglesia. Está claro que esto es algo de Dios.
Son momentos difíciles para el Papa y la Iglesia. Por eso, desde la Capellanía del colegio hemos preparado esta entrada con cariño y con oración.
En ella queremos poner algunos artículos que últimamente han ido apareciendo en la prensa y en internet y que tienen un gran valor por las ideas que muestran y por las personas que los escriben.
En primer lugar, nos parecen muy acertadas los artículos que escribe desde Roma el actual decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de la Santa Cruz: lleva muchos años en Roma, informando a España y por el puesto que tiene y su experiencia, maneja mucha información y la sabe comunicar. Se puede ver aquí: La Iglesia en la prensa.
Otro artículo muy interesante, por estar firmado por Marcello Pera, ex-presidente del Senado italiano, agnóstico, aunque muy cercano al cristianismo. Es muy claro. Se puede leer aquí.
Massimo Introvigne es un conocido sociólogo de la religión. Aquí se puede ver un artículo suyo: Un caso de “pánico moral”.
Por último, en este mismo blog hemos ido poniendo algunas entradas que pueden volver a ser recordadas: el artículo de Navarro Valls, la carta del Papa a los irlandeses (muy especial ya que se palpa el gran dolor del Papa; os animamos a leerla: son sólo 15 minutos), el magnífico vídeo sobre Benedicto XVI (Do you know Benedict XVI?).
De nuevo, Santo Padre, muchas felicidades.
Curso sobre el Matrimonio, según Up (Pixar)
14 Abril 2010
Patrick Henry Hughes
11 Abril 2010

El artículo publicado por Joaquín Navarro-Valls en el diario la Repubblica (”Il Papa e lo scandalo della pedofilia” 01-04-10, pag. 35) ha suscitado gran interés en Italia y lo mismo su traducción en inglés (National Catholic Register: Navarro-Valls on the Abuse Crisis), en Estados Unidos.
Y ante este amplísimo fenómeno del que se desconocen las fronteras, la profundidad y las repercusiones sociales, politicas y culturales, resulta que la actitud de la Iglesia sigue siendo la de la única institución que se ha tomado la cosa en serio.
Ofrecemos a continuación un breve resumen del artículo realizado por Juan José Gracía Noblejas.
En las dos últimas semanas los medios han llenado el espacio público con la dolorosa y destructiva realidad de los casos criminales de pedofilia.
La acusación se ha ido levantando progresivamente como consecuencia de una serie de revelaciones provenientes de diversos países europeos, tocantes a casos de abusos sexuales perpetrados a menores por parte de sacerdotes. Leyendo las informaciones parece incluso que se trate de un “scoop” gigantesco, y que ahora –gracias a estas geniales revelaciones- esté emergiendo un sotobosque podrido en el seno de la Iglesia católica.
Ciertamente, en Austria, en Alemania y en Irlanda, como en casi todos los países en los que hay una presencia consistente de escuelas y organizaciones educativas eclesiásticas, ha habido fenómenos criminales graves de violaciones de la dignidad de la infancia. El hecho es conocido. Y no es casualidad que en el Vía Crucis de 2005, el entonces cardenal Joseph Ratzinger no usara medias palabras cuando revelaba con disgusto: «!Cuánta suciedad hay en la Iglesia! Incluso entre quienes, en el sacerdocio, deberían pertenecer completamente a Jesús. ¡Cuánta soberbia! ¡Cuánta autosuficiencia!». Quizá lo hemos olvidado. Por tanto, se puede sin temor a un desmentido revelar que el problema existe en la Iglesia, es conocido por la Iglesia, y ha sido y será más adelante afrontado con decisión por parte de la misma Iglesia en el futuro.
Con todo, vamos a intentar reflexionar por un momento sobre la manifestación de la pedofilia en sí misma. Desde mi experiencia como médico puedo evidenciar algunos datos importantes, útiles para entender la gravedad y la difusión del problema.
Las estadísticas más acreditadas son elocuentes. Certifican que 1 chica de cada 3 ha sufrido abusos sexuales, y que 1 chico de cada 5 ha sido objeto de actos de violencia. El hecho verdaderamente inquietante, divulgado no sólo en las publicaciones científicas sino incluso en la CNN, nos dice que el porcentaje de quienes –según una muestra representativa de la población- han molestado sexualmente a un niño se mueve entre el 1 y el 5%. Es decir, una cifra impresionante.
Los actos de pedofilia han sido llevados a cabo por parte de los padres o de parientes cercanos. Hermanos, hermanas, madres, “canguros” o tíos, son los abusadores más comunes de los niños. Según el departamento de Justicia estadounidense casi todos los pedófilos acusados por la policía eran varones en un 90% de los casos. Según Diana Russell, el 90% de los abusos sexuales se lleva a cabo por personas que tienen conocimiento directo de las pequeñas víctimas, y permanecen dentro de la complicidad familiar.
Un aspecto destacado, por desgracia, es que en el 60% de los casos de violencia, quienes la sufren tienen menos de 12 años, y en la inmensa mayoría de los casos los abusadores son personas de sexo masculino y con parentesco de sangre con las víctimas.
Estas estadísticas muestran, por tanto, un cuadro claro y más bien amplio de la práctica de la violencia sobre la infancia. Teniendo en cuenta que estos datos se refieren únicamente a los hechos denunciados, patentes o de todos modos conocidos, podemos fácilmente imaginar la magnitud del dramatismo que se esconde tras esta realidad, aún más difundida en países que por razones culturales no consideran nítidamente que esta violencia sea una obscenidad aberrante.
Con esto, dirigir la atención exclusivamente sobre quienes de modo evidente pueden inscribirse en la categoría general de abusadores sexuales, siendo sin embargo sacerdotes, puede ser verdaderamente una desviación del asunto. En este caso, en efecto, el porcentaje desciende hasta convertirse en un fenómeno estadísticamente mínimo.
Cierto que nada podrá apartar los sentimientos y la vergüenza que se siente ante estas revelaciones recientes referidas a la Iglesia, incluso aunque se refieran a hechos sucedidos hace decenios y probablemente cubiertos con gravísimas formas de complicidad. Podemos estar seguros, partiendo de la carta pastoral a Irlanda, de la semana pasada, de que Benedicto XVI tomará todas las medidas que serán necesarias para expeler a los culpables y juzgarlos sobre los crímenes reales cometidos por las personas implicadas.
¿Por qué no debería hacerlo? ¿Qué utilidad tendría eso?
De todos modos, evitemos caer en la trampa de la hipocresía, sobre todo al estilo de la puesta recientemente en escena por el New York Times al referir el caso del reverendo Murphy. Porque ahí, la autora del artículo no valora, ni saca consecuencias, ni señala con relieve adecuado, el hecho de que la policía –que había recibido denuncias al respecto- lo había dejado libre como inocente.
¿Hay algún Estado que ha hecho una investigación en profundidad sobre este tremendo fenómeno, tomando medidas claras y explícitas –incluso preventivas- contra los abusos de pedofilia que hay entre los propios ciudadanos, en las familias, o en las instituciones educativas públicas? ¿Qué otra confesión religiosa se ha movido para desemboscar, denunciar y asumir públicamente el problema, sacándolo a la luz y persiguiéndolo explícitamente?
Evitemos, sobre todo, la insinceridad: la de concentrarnos sobre el limitado número de casos de pedofilia verificados en la Iglesia católica, sin abrir en cambio los ojos ante el drama de la infancia violada y abusada demasiado a menudo y por todas partes, pero sin escándalos.
Si deseamos combatir los delitos sexuales sobre los menores, al menos en nuestras sociedades democráticas, entonces debemos evitar ensuciarnos la conciencia, mirando exclusivamente hacia donde el fenómeno se produce con gravedad moral quizá incluso mayor, pero en medida ciertamente menor.
Antes de poder juzgar a quien hace algo, se debería tener los redaños y la honestidad de reconocer que no se está haciendo lo suficiente. Y procurar hacer algo semejante a lo que está haciendo el Papa. Si no es así, sería mejor dejar de hablar de pedofilia y comenzar a discutir acerca de la fobia furibunda desencadenada contra la Iglesia católica. Esta última acción, en efecto, parece hecha con gran habilidad y con escrúpulo meticuloso en la investigación, y –sin embargo- con evidente mala fe.
Fuente: Scriptorg
El Papa escribe a los jóvenes
26 Marzo 2010

El Papa ha escrito a los jóvenes un mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud de 2010. Se puede leer el mensaje aquí.
Para descubrir el proyecto de vida que realmente os puede hacer felices, poneos a la escucha de Dios, que tiene un designio de amor para cada uno de vosotros. Decidle con confianza: «Señor, ¿cuál es tu designio de Creador y de Padre sobre mi vida? ¿Cuál es tu voluntad? Yo deseo cumplirla». Tened la seguridad de que os responderá. ¡No tengáis miedo de su respuesta! «Dios es mayor que nuestra conciencia y lo sabe todo» (1Jn 3,20).
Siguiendo el ejemplo de tantos discípulos de Cristo, también vosotros, queridos amigos, acoged con alegría la invitación al seguimiento, para vivir intensamente y con fruto en este mundo. En efecto, con el bautismo, Él llama a cada uno a seguirle con acciones concretas, a amarlo sobre todas las cosas y a servirle en los hermanos. El joven rico, desgraciadamente, no acogió la invitación de Jesús y se fue triste. No tuvo el valor de desprenderse de los bienes materiales para encontrar el bien más grande que le ofrecía Jesús.
La tristeza del joven rico del evangelio es la que nace en el corazón de cada uno cuando no se tiene el valor de seguir a Cristo, de tomar la opción justa. ¡Pero nunca es demasiado tarde para responderle!




