Incluimos un extracto del correo enviado por D. Oscar Beorlegui (fué capellan de 3º ESO los años pasados y ahora vive en Eslovaquia). Narra detalles de la visita del Prelado del Opus Dei a ese país:
“…aquí os cuento los días pasados con el Padre .
Fueron maravillosos, compartiendo muchas horas con él, ya que vivía con nosotros, desayunaba, comía y cenaba con nosotros. Os podéis imaginar que las semanas anteriores fueron intensas: muchos preparativos, arreglos. Los chicos que vienen por aquí ayudaron bastante con los arreglos de la casa, gracias a Dios.
Desde el primer momento el Padre se puso a nuestra disposición: es algo impresionante ver cómo sale de sus labios: lo que queráis, lo que hayáis pensado…
De hecho el plan que hizo fue bastante exigente para cualquier persona (no nos olvidemos que cumple en breve 80 años…)
Ha repetido muchas veces que tenemos que agradecer a todos los cristianos y sacerdotes que han dado su vida en estas tierras.
Después vio a varias familias (en total vio a 13 familias, más las que se fueron encontrando con él en el pasillo del hotel) Lo que dicen las familias es que oyen del Padre lo que necesitaban oír: es algo que se palpa cerca de él, al estar muy cerca de Dios, sus comentarios nunca son banales.
Fue al hotel y allí tuvimos tertulia. Algo sale en el artículo de opusdei.es y opusdei.sk (es el mismo; en los próximos días pondremos una galería de fotos, estad atentos si queréis verlas…)
Cenamos y tuvimos un festival musical con chicos que vienen por aquí: como son muy musicales por aquí, salió algo de mucha altura.
Por la mañana fue a otra tertulia con chicas y de ahí a ver los terrenos de la casa de retiros que construiremos en unos años. Le gustó mucho. Ahí le vio la familia del arquitecto que está con el proyecto: acabaron todos llorando de emoción.
Volvió a comer y tuvimos la última tertulia: yo aproveché para preguntarle qué le podemos regalar para sus ochenta: como un resorte contestó: ¡pedidle al Señor que me convierta!. Nos hicimos una foto con él… Antes había visto a otras dos familias: no paró!!!
¡La verdad es que han sido unos días impresionantes y maravillosos!
Encomendad estas tierras, que ahora tenemos que recoger muchos frutos.
Un abrazo, Óscar”